Pavo
El pavo ha sido el gran protagonista de la mesa durante Acción de Gracias, pero no hay que dejarlo sólo para ocasiones especiales, pues su bajo contenido en grasa y su buen nivel proteico lo hacen muy recomendable.
La carne del pavo tiene como componente principal el agua, ya que se presenta alrededor del 75% de su composición, lo que hace que sea un alimento con pocas calorías,
pues aproximadamente una ración aporta 161 kcal.
Le siguen sus
proteínas de alto valor biológico, es decir, que contiene todos los aminoácidos esenciales que nuestro organismo necesita.
Además, tiene poco contenido de grasa y de colesterol, lo que convierte al pavo en una de las mejores carnes magras del mercado, para consumir la menor grasa posible es importante retirar la piel, ya que es la parte donde más lípidos se concentra.
Entre los minerales que componen el pavo destacan el magnesio, el zinc, el potasio, el fósforo y el selenio.
Por su parte, en el apartado de vitaminas destacan las del grupo B,
como la niacina, vitamina B6 y B12.
Además, contiene pequeñas cantidades
de ácido fólico y tan sólo trazas de vitaminas liposolubles.
Al contener poca grasa y un buen nivel proteico, el consumo habitual de la carne de pavo es ideal para cualquier persona y no hay ningún problema en consumirlo durante varias veces a la semana.
De hecho, es un alimento perfecto para incluirlo durante las dietas de pérdida de peso y también para las personas que realizan mucho deporte y quieren ganar musculatura.
Además de ser una buena opción para seguir una dieta sana y equilibrada, hay que tener en cuenta que al ser de fácil digestión es una buena opción para niños y también para personas con el estómago delicado
Apto para todos los públicos, sin importar la edad ni las condiciones de
salud. De hecho, por ejemplo, se trata de un alimento muy recomendado durante el embarazo, pues apenas aporta calorías y sí vitaminas, minerales y proteínas.
Sin embargo, no hay que confundir la carne magra de pavo con los derivados de este animal, como el fiambre de pavo, "ya que al contener en su composición azúcar, grasa, sal, etcétera, no se recomiendan en personas con hipertensión, hipocolesterolemia, retención de líquidos ni diabetes. En este sentido, podemos decir que su consumo diario general no es demasiado recomendable
Y es que los embutidos derivados del pavo cuentan con el inconveniente
de que se les añaden numerosos conservantes, además de contar con más
grasas saturadas y un mayor índice de sodio, lo que resta los beneficios
saludables de este alimento.
Por ello, cuando elegimos fiambre, es
recomendable decantarse por la pechuga de pavo baja en sal, pues en este
caso se reducen los inconvenientes.
Incluso, es posible encontrar en el supermercado pechuga de pavo sin gluten y sin lactosa, lo que hace mucho más recomendable su consumo para las personas intolerantes.


